Nacimiento del niño Jesús
Flaugier, Josep Bernat [Lou Martegue, Provença, 1757 - Barcelona, 1813]
Técnica: Óleo sobre tela
Dimensiones: 159 x 118 cm
Fecha: 1807
Clasificación genérica: Pintura
Inventario general: 291
Ubicación: Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi
Observaciones:
Firma: ” Jph Flaugier 1807“ (en el ángulo inferior izquierdo). Inscripciones: En el marco, en cartela antigua con tinta: "289". En el dorso del marco, etiqueta de la exposición: "Un siglo olvidado...", en el cual da nombre al titulo de Adoración de los pastores i le atribuye a la escuela de Viladomat, aparte de nombrar a la Académia como popietaria de esta obra. En otra etiqueta de la Academia, rota, sólo se lee: "(...) Por Flaugier". Procedencia: Es probablemente uno de los cuatro trabajos de Flaugier adquiridos en 1825 por el Museo de la Junta anterior de Comerç. Data de ingreso: 1825 (?) Restauraciones: Restaurado por J. Pradell en 1967 y por J.M. Xarrié en 1980 (R. 187) Exposiciones: Barcelona, Un siglo Olvidado de Pintura... (1750 -1850), 1951, núm. 32; Mahó- Madrid, 1802. España entre dos siglos y la devolución de Menorca, 2002-2003, núm. 77 Documentación: Archivo J.M. Xarri´´e Observaciones: La composición está inspirada en La Adoración de los pastores (1770) de Antón Raphael Mengs, actualmente en el Museo del Prado de Madrid. En el Catálogo de 1866, 1867 y c. 1872 consta con el título de Adoración de los pastores. Josep Bernat Flaugier (Lo Martengue, Provenza, 1757 - Barcelona, 1813) se estableció en Catalunya en 1773 y estudió en la Escuela de Llotja. Se sabe que en 1789 pasó una temporada en el monasterio de Poblet, donde realizó algunos trabajos, y que entre 1793 y 1800 viajó fuera de Barcelona, pasando posiblemente un tiempo en París. A partir de esta fecha se estableció definitivamente en la capital catalana trabajando como decorador y pintor de caballete, sobre todo de retratos y pintura religiosa. Durante los años de la ocupación napoleónica vivió una situación de privilegio y fue nombrado director de la Escuela de Llotja en 1809. Con los cuadros incautados a los conventos de Barcelona que las autoridades habían cerrado, intentó iniciar un museo público, el cual, recuperado después de la guerra por la Junta de Comercio, sería la base de la colección de la Escuela Llotja y de la Academia. Por sus aulas pasaron la mayoría de los pintores catalanes posteriores dejando en ellos una impronta estilística, que a su vez transmitieron a generaciones posteriores, que combinaba pautas del ideal clásico con un costumbrismo de índole romántico, siempre caracterizado por cierto hieratismo en las figuras.


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